lunes, 6 de julio de 2009

MANUEL ANTONIO MESONES MURO

La ruta del Marañón: Aportes de Manuel Antonio Mesones Muro

“Su vida es admirable y magnífica su obra. Y vida y obra lo convierten en un legítimo símbolo de peruanidad”. José Mejía Baca (1943): El Hombre del Marañón. Por Eleazar Mario López Mesones Fecha de Publicación en el Suplemento Dominical de La Industria 26-10-08 EL CIENTÍFICO y excepcional naturalista Manuel Antonio Mesones Muro (Ferreñafe, 1862-Chiclayo, 28.10.1930) se educó desde niño en Alemania, estudiando posteriormente en las universidades de Bremen y Hamburgo, donde obtuvo el grado académico de Bachiller en Ciencias Naturales. Iba a viajar al África en una expedición, pero sus padres lo hicieron retornar al hogar en Ferreñafe, Perú. Mi abuelo Ernesto decía que era de porte atlético, alto, ojos marrones, políglota, erudito en botánica, zoología, geografía y en literatura clásica. Tenía las obras de Alexander Humboldt en varios volúmenes –editados en Alemania–. He tenido la oportunidad de escuchar a mi abuelo Ernesto narrar las peripecias de la expedición del año 1918, desde el Pacífico hasta Iquitos, y aún conservo un folleto original de EE.UU. sobre los diversos tipos de lanchas y motores de Manuel Antonio Mesones Muro, legado por su nieta Mercedes Mesones Mesones. Su padre, Jaime, junto con Álvaro y Ernesto, acompañaron a MAMM, el año 1918, en la Primera Expedición Comercial del Pacífico al Atlántico. Y un valioso testimonio es una entrevista realizada el año 1976 por el Dr. Jorge Yarrow a Ernesto. Ahí se escucha nítidamente las incidencias del viaje del año 1918, con amplias facetas del naturalista. El Hombre del Marañón

Vida de Manuel Antonio Mesones Muro. Es el título de un libro redactado por José Mejía Baca, (la primera edición se hizo el año 1943, en Lima-Perú, en 149 págs.), prologado por el historiador Raúl Porras Barrenechea. En esta obra se describen, con una diafanidad y fuerza expresiva, las expediciones, pensamientos y la obra de MAMM. Debe ser reeditada para que los estudiantes de formación básica y superior conozcan las acciones de este genial ferreñafano. Recientemente, mi tío Jorge Yarrow me obsequió un manuscrito fotocopiado (“Cuando el amor muere. Recuerdos de un viaje excepcional al …), que le dedica MAMM a José M. Yarrow –padre de Jorge Yarrow–, conteniendo la descripción del pase al pongo de Manseriche en una balsa, construida con el tronco utilizado como puente y vigas de una casa. Es sorprendente el contenido de este documento, pues MAMM reflexiona sobre la Expedición al Marañón –hacia el año 1913– y nos enteramos acerca de cómo casi son devorados por un jaguar y su sobrevivencia a una “infernal” tormenta, permaneciendo durante to¬da la noche en la balsa amarrada a un árbol, en pleno río, con el estremecedor rugido de los remolinos en el pongo de Manseriche y el estruendo de las descargas eléctricas, que parecían serpientes iluminando el cielo, con una lluvia torrencial; la sed que casi acaba con la vida de los expedicionarios y la caminata por las cadenas de cerros para evitar el pase en plena creciente del pongo de Manseriche. Esta narración es fascinante. La Sociedad Geográfica de Lima publicó sus informes –MAMM fue miembro de esta SG–. Una síntesis de los aportes de Manuel A. Mesones Muro La valoración y utilidad del recurso hídrico para el país, la expresa así: “En los grandes países, un río es la vida y hasta la historia en Egipto y la literatura en Alemania. En Europa los ríos tienen alma… El río es la arteria vital. Nuestro Amazonas, nuestro Marañón, nuestro Ucayali. La red de arterias de nuestro territorio es completa, magnífica, soberbia; hay que conquistarla…” (José Mejía Baca: El Hombre del Marañón. CONCYTEC, Lima, 1988). Así, propone el “Camino de Hierro”: “El gran Ferrocarril del Norte - la vía más corta entre el Pacífico y el Amazonas, por el Departamento de Lambayeque” en Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima, 1914, Tomo XXX, Primer y Segundo Trimestre. Para demostrar la factibilidad de este proyecto, realiza una expedición al Alto Marañón en 1902, acompañado de Enrique Brüning, el ingeniero Eduardo de Habich –hijo– y un integrante del Comité Vía al Marañón. A su retorno, refiere MAMM que es abandonado por estos acompañantes: “Es verdad que estaban enfermos, pero yo estaba más. Han debido advertirme que no me esperarían, pero no desertar abandonando al Jefe de la Expedición” (José Mejía Baca: El Hombre del Marañón, CONCYTEC, Lima, 1988, Pág. 121). Jorge Basadre incluye este proyecto en su obra Historia de la República del Perú: “El Ferrocarril de la Costa al Marañón y Manuel Antonio Mesones Muro; la comunicación entre el Pacífico y el Amazonas”. MAMM sustentó públicamente su proyecto en la SGL en 1902. Al regresar, descubre la depresión más baja de la Cordillera de los Andes: el abra de Porculla o “cuello de Tulte”. Arriesgando su vida, comprueba que el pongo de Manseriche es navegable con embarcaciones propulsadas a motor. Autor del Proyecto de Irrigación Olmos Éste es uno de los más colosales proyectos propuestos por MAMM. José Mejía Baca, en el libro citado, indica: “Mesones revisa amarillentos expedientes de antiguas comunidades, realiza pacientes exploraciones en busca de incaicos canales de regadío; recorre la cordillera metro a metro con el fin de encontrar el lugar más conveniente para el túnel por donde se va a traer el agua del Huancabamba. Prepara nuevos mapas, rectifica cálculos, mide fanegadas, reconstruye linderos desparecidos, señala sitios para las tomas. El estudio es minucioso, detallado, exacto”. Y afirmó: “También quedo más persuadido de la relativa factibilidad para cambiar las aguas del río Huancabamba al despoblado de Olmos. Ya hace también varios años que mandé un proyecto, un croquis sobre esta irrigación a la Sociedad Nacional de Agricultura” (Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima, 1913, Tomo XXX, Trimestre Tercero y Cuarto, Pág. 58). La “Ruta Transcontinental” es un audaz proyecto para sustituir el Canal de Panamá por un “sistema de comunicaciones en el norte” del Perú, a través de vías fluviales y terrestres, con el Gran Ferrocarril que contacte el Pacífico con el Atlántico. Esta ruta fue transitada por MAMM, dándola a conocer en Brasil, Argentina y en diversos periódicos del país, reproducidos por la prensa del exterior. Por eso, afirmó: “Mi ruta, no sólo unirá la costa con el oriente, es transcontinental, pues unirá el Océano Pacífico con el Atlántico, en tiempo inconcebible. Es posible alguna vez reemplazar el Canal de Panamá”. Concibe la construcción de “un gran puerto en el norte”, ubicado en el Puerto de Eten, Chiclayo, Lambayeque. Planificó, organizó y dirigió la “Primera expedición comercial del Pacífico al Atlántico” Esta expedición permitió probar la viabilidad de usar la Ruta del Marañón para arribar al Amazonas, con transporte motriz. MAMM importó dos motores (“Even Rude”) de EE.UU. y diseñó la construcción, en los astilleros de Puerto Eten, de una lancha que fue llevada, desarmada y empacada, a “lomo de mula”, desde Ferreñafe hasta Bellavista (julio, 1917), según testimonio directo de mi abuelo Ernesto; y le pone el nombre de “Victoria”, en homenaje a su madre. Fue acompañado por sus tres hijos: Ernesto, Jaime, Álvaro; y también su sobrino, Luis Mesones Barrenechea, lo acompañó el año 1913. Ernesto manejó la lancha Victoria, pues conocía de navegación en alta mar por haber trabajado en la Compañía Peruana de Vapores. Superando tormentas, lluvias intensas, surcan el pongo de Manseriche, donde fallece un boga: Apolinario Romero, arrancado de la lancha en plena travesía. Llegaron aún así a Iquitos el 10 de octubre de 1918. Sus tres hijos retornan desde Iquitos hasta Ferreñafe, superando inmensas peripecias. Ernesto Mesones tuvo una contribución importante, acompañándolo desde el año 1914 hasta 1930, porque “le tenía mucha confianza”. MAMM continúa su expedición hasta Brasil, por vapor. Después, por el río de La Plata, llega a Buenos Aires. En ambos países es condecorado con medallas por haber demostrado la factibilidad de su “Ruta Transcontinental”. De ahí, llega a Santiago de Chile y arriba al Callao. El burocratismo retrógrado y el silencio predominan frente a esta gesta del genial y tenaz científico ferreñafano, cuando regresa a su hogar muy delicado de salud y con fuertes gastos económicos. Él financió esta proeza. Elabora posteriormente la “hoja de ruta” para la aviación entre Chiclayo-Lima-Iquitos. Esta propuesta fue acogida por Elmer Faucett. El conocimiento de los paisajes y geografía del Pacífico al Amazonas, era admirable, por parte de MAMM. Amigo del Apu Samarén, conocedor de los recursos etnobotánicos, comercializó cascarilla de Jaén y elaboró una sustancia para evitar la caída del cabello, que fue vendida en la Casa Cuglievan. Tuvo tanto éxito que inclusive lo exportó a Chile. (Samarén le dio la fórmula para elaborar esta solución). Defensor de las minorías nacionales amazónicas, estudió los sitios arqueológicos, los paisajes, vertientes, sitios arqueológicos amazónicos, como Tomependa. Posteriormente, sus hijos, Jorge, Jaime y Alvaro, brindaron una serie de conferencias difundiendo la obra de Mesones Muro. Reportó, además, por primera vez, la existencia de la verruga para el nororiente. Cuando fallece Enrique Brüning, se le designa Director del Museo E. Brüning. Entonces, infatigablemente, cataloga, clasifica y organiza las muestras arqueológicas. Recientemente falleció en Lambayeque su última hija, Maruja (madre del Ing° Carlos Balarezo Mesones, actual jefe del INDECI). Su nieta, la poetisa ferreñafana Mercedes Mesones, tiene valiosos testimonios sobre su abuelo MAMM. Ella desciende del escultor y artista plástico Jaime Mesones, quien acompañó el año 1918 al científico. Carlos hizo entrega del inventario del Museo, cuando termina la designación del naturalista. Aparte de su “Ruta Transcontinental” se le ha denominado con su nombre a diversas instituciones educativas, distritos, vías en las ciudades, (la Carretera Bioceánica lleva su nombre) y, en la década del cuarenta, el Club de Leones de Chiclayo puso una placa en homenaje a su obra. En Chamaya existe un busto en el parque MAMM. Es tarea nuestra asumir su obra, difundirla, preservarla. Mesones Muro partió del mundo físico el 28 de octubre de 1930, falleció en el Hospital Las Mercedes de Chiclayo. En su agonía exclamó: “Aquel paisaje es azul, infinitamente azul, como los cielos del Marañón”. Sus últimas expresiones fueron en alusión a Hamlet: “ser o no ser”. Manuel Antonio Mesones Muro, ahora, en su obra, está con nosotros… Este artículo resume la obra de Manuel Antonio Mesones Muro y no es una historia de la familia. Leer síntesis de su biografía: http://www.palimpalem.com/1/bagua/index.html?body31.html

4 comentarios:

  1. wow, nunca supe que mi tatarabuelo fuera alguien tan excepcional. Mi abuelo no me contó la historia completa, el también era de Ferreñafe, Huapaya Mesones era él. Sin duda fue un gran aporte.

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  2. Disculpame, pero el busto de Mesones muro , esta en Bellavista, un pueblo a orillas del rio Maranon, un poco mas alla de Jaen.
    Lo vi varias veces cuando viaje con mi padre a travez de todo el nor-oriente.

    Atte.
    Gonzalo Gutierrez Mesones
    Ohio USA

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  3. La obra de Manuel Antonio trasciende en el tiempo y se agigantara aun mas con la culminacion de las obras como la carretera transoceanica y el proyecto de irrigacion Olmos,el cual a mi entender deberia llevar su nombre.
    Victor Morales Mesones
    Callao 30 de Abril del 2010

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  4. La obra de mi insigne tatarabuelo debe trasmitirse en los colegios y universidades, como ejemplo de un peruano que hizo de su vida una ofrenda de sacrificio y servicio para las grandes mayorias de nuestro pais.

    Rita Mesones Guzman
    Lima 29 de Mayo 2012

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